jueves, 25 de diciembre de 2008

OTRA VEZ NAVIDAD.


OTRA VEZ NAVIDAD.

Etelvino Águila Ojeda

Ya estamos nuevamente en navidad. Para la mayoría de los mortales que somos nosotros los padres, la navidad comienza bastante antes de la fiesta del nacimiento, para esa fecha ya estamos curado de espanto así es que nos queda mas que comer y tomar. Como una forma de saciar todas nuestras ansiedades y necesidades de todo el tiempo previo.
Cada año el comercio hace lo posible por adelantar la navidad y ya ni siquiera se espera Diciembre para emitir sus primeras señales navideñas, con sus multicolores chiches y luces que son las que nos obligan a pensar en navidad, ya a mediados de Noviembre nos anuncian lo que nos espera. Luego un espantoso jo, jo de algún pascuero nos obliga a sentir la apremiante necesidad de comenzara vitrinear para ver si encontramos alguna exclusividad, algo diferente, algo novedoso, pero barato... y como siempre nada... seguir esperando, seguir vitrineando, seguir recorriendo y seguir contando las pocas chauchas que sin lugar a duda no alcanza para nada de lo visto hasta la fecha.
Pasado los primeros días de Diciembre ya la cosa se comienza a complicar y luego de pagados los gastos de fin de mes tenemos que pensar en serio en los regalos, en la cena de fin de año, en el viaje a la playa o donde algún familiar que tampoco resulta mas barato. Y la sorpresa es que ya no nos queda un peso en los bolsillos y con suerte llegamos a fin de mes, entonces hay que recurrir a la tarjeta, al crédito directo, al cheque a fecha o a lo que sea para comprar los regalos y la cena de fin de año. Pero el problema no se supera sino que se acrecienta, ya que las cosas que habíamos visto como posibles regalos por lo barato y novedoso, ya se agotaron y solo esta quedando lo mas carito y repetitivo. Y solo te quedan dos alternativa o optas por el regalo de casi todos los años o optas por alguna exclusividad que te dejara como rey ante tus querubines y ante el banco, caja o financiera que te tendrá como cliente al menos por tres años mas,

¿Y que pasa con el nacimiento?, pues nada, quien se acuerda de Maria y José con todo este barullo, que importa los Ángeles y los pastores, que importa el niño de Belén, bueno si importa, es más, lo importan por caja, lo venden en cada esquina, en cada casa comercial, en cada juguetería, y para que contar con los grandes centros de compras como moll y super-hipermnercados. Son grito y plata, porque ni siquiera son baratos.
Que haría Jesucristo si tuviera que pasar una navidad con nosotros. Estoy seguro que no acudiría a un mall. Y con las pocas chauchas que lograría reunir, pues nadie le daría un crédito directo (no tiene papeles), ni una tarjeta de crédito, muchos menos una cuenta corriente, es posible que entre a algún supermercado y compre una mallita de yogurt, de esas que están en oferta, seguramente pasaría por la panadería y compraría pan, pero pan del día anterior, no le alcanzaría para vino, seguramente compraría un jugo para que el agua no sepa a cloro y a otras porquerías que el no le puso cuando la creo. Me imagino que pasaría por fruta, pero con lo cara que esta solo se llevaría algunos plátanos por lo fácil que es compartirlo con los demás. De seguro pasaría por nuestra iglesia, eso si no vendría a la misa de navidad, creo que pasaría un poco antes, se sentaría un poco atrás y con gran tristeza, casi como la del huerto de los olivos, rogaría a su padre por nosotros y dejaría su bendición para los que lleguemos mas tarde a celebrar la misa. Tomaría sus bolsas, no va cargado de bolsas como nosotros, solo algunas bolsas con su pan, sus yogures y sus plátanos y se alejaría lentamente con la cabeza gacha, hasta llegar a los limites de la ciudad y por allí en medio de la población entre luces y música estridente de cumbias y regeton iría tocando algunas puertas y regalando su pan, alomejor su vino, un yogurt para los niños y un trozo de plátano para un anciano o un enfermo y su rostro se iría alegrando poco a poco, si iría reconfortado poco a poco, se iría iluminando poco a poco y cuando entregue su último pan, su ultimo vino. Su ultimo plátano y su ultimo yogurt diría como lo dijo antes.
“Señor, yo ruego por ellos, no ruego por el mundo, sino por los que tu me distes, que ya son tuyos. – Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío- y yo he sido glorificado en ellos. Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos se quedan en el mundo, mientras yo vuelvo a ti Padre Santo”

Para todos mis amigos, para todos los que leerán este articulo, feliz navidad, que Dios, rico en misericordia nos bendiga a cada uno de nosotros en esta navidad.

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