miércoles, 15 de julio de 2015

FISCALES Y PATRONES, TRADICIÓN RELIGIOSA DE CHILOÉ (parte dos)

procurador escoltado por patrones mayores

Junto con los fiscales se instituyeron los patrones, no como una entidad aparte sino que como un colaborador del fiscal, aunque este tenia una labor totalmente independiente y diferente del fiscal, el patrón  era un complemento, por tanto nunca estaría en contra de su fiscal, contradeciría una orden, al contario  el patrón siempre tomaba en cuenta la opinión del fiscal en su labor  y normalmente el fiscal también consultaba con su patrón su propia actividad.   
El patrón era el que se encargaba de la parte económica de la capilla o de la comunidad antes que hubiera capilla, y entiéndase como parte económica todo bien que pudiera ser importante para la subsistencia de las personas y de las comunidades. Estamos hablando  de tiempos en que era mucho más importante tener una “vela” que tener plata, o tener una buena  hacha  que un reloj de oro.
Los sacerdotes jesuitas una vez que establecían una misión,  su primera prioridad era nombrar a un fiscal y a un patrón, este debía ser una persona honrada, responsable  y de respeto, con buena llegada entre su gente,  su primera obligación era por supuesto construir una capilla, para ello  este patrón debía visitar a toda su comunidad pidiendo la colaboración, en madera, en tejuelas, en horas de trabajo, y en todo lo que hiciese falta para la construcción de  la primera capilla, además debería conseguir el terreno, si es que el sacerdote no lo lograba  en los días de misión.  Siempre se procuraba  con mucho acierto el mejor lugar, que favorezca la navegación  o el acceso por tierra, que tenga espacio suficiente para que en su alrededor se instalen viviendas,  si es que ya no era una zona naturalmente poblada, por ello estos lugares fueron en su gran mayoría las ciudades y villas que hoy conocemos. Todos estos pueblos se levantaron alrededor de las iglesias las que tomaron formas muy particulares que le valió  ser nominadas muchas de ellas como patrimonio de la humanidad. 
Los sacerdotes  que en un principio formaban parte de los conquistadores españoles, pronto comienzan a buscar su propio financiamiento y riquezas, para ello basan su economía  en la exigencia de  diezmos y primicias  las que son  solicitadas a los  encomenderos  y una vez establecidas las capillas y convertidos los nativos  se hace  especial  hincapié  en predicar y establecer el cobro de diezmos y primicias  a través de los patrones. Dejándose en ellos la responsabilidad de  cobrar, recolectar  mantener y repartir estos bienes si fuera necesario. El diezmo  significaba la obligación moral de cada cristiano de aportar  el 10% de sus  haberes a la iglesia, esto como un mandato de Dios. Justificado en el antiguo testamento según algunos relatos bíblicos,  esto se traducía que de lo que producía el campesino, de cada 10 debía donar uno a la iglesia, si producía papas, de cada 10 sacos debía destinar uno a la iglesia, si se dedicaba a la tejuela, de cada  10 paquetes, uno debía donarlo, si eran terneros,  de cada 10, uno debía ser entregado a la iglesia, así en cada comunidad se podía reunir fácilmente 10 o 15 sacos de papas, muchas tejuelas y madera en general, animales, vacunos, ovejas, cerdos y hasta aves de corral, a esto había que agregar las primicias que son como los primeros frutos, y esto no solo de frutales, sino que los primeros frutos del trabajo de los campesinos de cada temporada, entonces se agregaba a este diezmo, el primer corderito de la temporada o si el campesino era productor de vacunos, aparte de el diezmo regalaba el primer ternero nacido,  algo así  como  para que le valla bien en la temporada.  Así el patrimonio de la iglesia si incrementaba mucho año a año,  pero como muchas de estas comunidades estaban tan distante de la casa  parroquial, era casi imposible hacer llegar estos bienes, entonces el patrón los administraba, los animales los mantenía en su propio campo o en campos  de los vecinos, los hacia abundar, como en la parábola de los talentos, y si el bien era perecible, como las papas, el trigo la avena y otros cereales , el patrón se encargaba de reducirlos a dinero, vendiéndolos y guardando  estos dineros para cuando llegara el sacerdote o el pudiera  entregarlos en la parroquia.  También el patrón podía  repartir  estos bienes a los más necesitados de su comunidad, o en caso de alguna emergencia, como incendios, terremotos, muerte inesperada, etc.  Esta caridad se hacia en nombre de la iglesia  y de cada una de estas donaciones el patrón debía rendir cuenta al menos una vez al año, o cuando llegara la misión a su comunidad, al sacerdote que llegase.  Curiosamente uno de los bienes  mas codiciados  en la antigüedad eran las velas, estas los hacían llegar los fieles a las capillas como mandas o promesas a sus santos patronos, pero también eran bienes muy codiciados por los  campesinos, pues la  iluminación nocturna de los hogares casi no existía, normalmente se usaban  unas mechas  empapadas en manteca o grasa  en un recipiente de greda o simplemente en una papa o nabo que se ahuecaba para tal fin, por tanto una vela era muy preciada  y el patrón podía hacer muy buenos negociados con este bien de la iglesia. Por ello se requería de un patrón muy  honrado y de gran sentido moral y social, pero que estuviera bajo el cuidado o supervisión del fiscal.
El patrón al ser encargado de la economía de la capilla también estaba a cargo del cuidado de lo material, como son la  capilla, construcción, reconstrucción, mantención, reparaciones;  del cementerio, en su cierre, mantención de cercos, mantención y cuidado del Campo Santo, distribución de lugares o sepulturas  a los de la comunidad. Mantención de cierre perimetral del terreno donado para la capilla, y por supuesto el especial cuidado de imágenes sagradas, altares, y demás  artículos religiosos de la capilla, como hábitos sacerdotales, cuando los había, libros o novenarios, cruces, etc. Por tanto el fiscal era el encargado de las  llaves de la capilla, casa ermita y  cementerio,
En la mayoría  de las capillas   al momento de donar un terreno para su construcción se  destinaba de inmediato una parte para el cementerio. Luego se edificaba la capilla, y mas tarde se comenzaron a levantar  al lado de las capillas unas pequeñas ranchitas que llamaron casa ermita,  normalmente estas eran  solo una cocina a fuego abierto al estilo chilote,  es decir   un lugar para el fuego  cercado por grandes piedras y con arena para cocer las tortillas o lo que hiciera falta, y un lugar  en el rincón  con `piso de tabla que permitía  improvisar una cama  con paja. Esta servía como refugio  tanto para la gente de la comunidad como para el sacerdote en tiempo de misión, pues en muchas comunidades muy pobre se negaban a recibir a un sacerdote  o el sacerdote no sabia donde ir y prefería quedarse en la casa ermita, esta siempre se mantenía con leña  y generalmente se podía encontrar  algunos utensilios  como ollas o teteras, sal para cocinar, papas y ajos. Así si el sacerdote llegaba de improviso, tendría lo esencial para  pasar la noche o si era requerido por algún viajero o alguien que hacia “quelcún”, el patrón facilitaba la casa ermita, mas tarde se fueron ampliando y mejorando en su estructura y fueron el centro y polo de desarrollo de todas las comunidades, se convirtieron en lo que hoy serian las sedes de las juntas vecinales, en ella se reunía la comunidad para  tratar los problemas de caminos, escuelas, puentes, canchas de futbol y de cuanta iniciativa naciera en la comunidad. Y por supuesto de toda la actividad de la iglesia, que crecía a medida que crecía la comunidad.
Con el paso de los años y a medida que las comunidades crecían  los patrones fueron perdiendo atribuciones  y manejo de bienes, ya sea porque los caminos o medios marítimos de transportes permitían la llegada mas continua del párroco, lo que les permitía manejar ellos  mismos sus propios bienes, reduciéndose así la labor del patrón al servicio de la capilla a su mantención y cuidado, al cementerio y la casa ermita, también con el tiempo, nacieron las cofradías de los santos, entonces cada cofradía se hacia cargo de la mantención y cuidado de su imagen, así  la cofradía de San Antonio se preocupaba  de “su san Antonio” y nombraba para ello un “patrón de imagen” de entre sus filas. Por ello el patrón de la Capilla pasa a llamársele el Patrón Mayor, que de hecho guarda la mayor  responsabilidad y el respeto de su comunidad y luego los otros patrones  sean de imagen o no, se les nombre patrones  segundo, terceros o cuartos según su importancia, Antigüedad o respeto de su comunidad.

En la actualidad la  institución de patrones se encuentra plenamente vigente y no hay capilla que no tenga su fiscal mayor y su patrón mayor, en los últimos treinta años se han incorporado las mujeres , tanto en la cofradía de fiscales como de patrones, especialmente  en la de patrones de santo,  esto motivado sobretodo por el alejamiento de los varones de sus comunidades de origen por demanda de trabajo, los que cada vez son mas distantes  con una demanda de tiempo mayor fuera de sus hogares, donde han tenido que asumir todos los roles la mujer, incluido el rol religioso que en la antigüedad estaba reservado solo a los varones.  El patrón en la actualidad sigue siendo el responsable de la mantención de los  recintos religiosos,  maneja las llaves de la capilla y de alguna manera los bienes si es que los hay. O es responsable de la conservación de ellos, generalmente no usan ningún distintivo especial, pero en muchas comunidades usan una pequeña bandera como distintivo en ceremonias importantes, en Calbuco donde quizás esté mas arraigada y tenga mayor connotación histórica, los patrones usan todos como distinción de su carácter una bandera generalmente blanca de unos 30 por 50 cm. Aprox. Y en cada festividad religiosa, especialmente en las de san Miguel  hacen el saludo tradicional, conocido como el “batido de bandera” que es un ceremonial antiquísimo  de sumisión, obediencia y honor  al santo patrono. Caracterizado por reverencias y genuflexiones    las que se han convertido en la esencia del patrón mayor.

viernes, 10 de julio de 2015

FISCALES Y PATRONES, TRADICIÓN RELIGIOSA DE CHILOÉ (parte uno)



fiscal de "la Campana-Calbuco"


                Me he dado cuenta que no he publicado ningún articulo sobre fiscales y patrones, una tradición tan antigua y arraigada en el pueblo chilote y en todo el sur de Chile. Pero tengo un libro sobre ellos.-
El año 2014 fueron declarados  tesoros vivos de la humanidad a la “COFRADÍA DE FISCALES Y PATRONES DE CALBUCO”, recibieron  este importante reconocimiento  de manos del  presidente de le república en la moneda.  Pero aun así no hay mayor conocimiento de ellos en el país,  sin embargo en nuestra zona son muy conocidos, queridos y respetados.
En la década del 70 llegaron a mis manos unos manuscritos de sacerdotes jesuitas que atendían diferentes parroquias de la Antigua Diócesis de Ancud, la que en un principio abarcaba  desde Entre Lagos por el norte hasta Punta Arenas por el sur, incluido el sur de argentina (Bariloche, Rio Gallegos, Ushuaia) y en ella se relataban datos muy importantes  de los fiscales y patrones de Chiloé,  considerados así porque quienes los instruyeron y los instauraron en las diferentes comunidades fueron los sacerdotes jesuitas   en una escuela evangelizadora que llamaron  las “misiones Circulares o Circundantes de Chiloé”  cuyas casas principales estaba ubicadas en la Isla de Chiloé en Castro y Achao  territorio  en aquel entonces considerado español,  pero desde allí salían los sacerdotes misioneros a todo el territorio insular y continental incluido allende los andes.
Cada  misión duraba entre 9 y 15 días, y en este lapso  se organizaba la comunidad, se realizaban, los bautizos y matrimonios  y se hacia la inscripción o censo de la comunidad, llevándose un registro de los que nacían, (bautizados) de los que morían, (misa de difuntos) de los que se casaban (matrimonios) y de todo lo que hiciese falta para la marcha de la comunidad. Se registraban y amonestaban a los mal vividores  (robos de ganado, borracheras, clandestinos,  etc.)  Todo esto se conservaba en el libro de historial. Pero lo mas importante era nombrar e instruir a un fiscal y a un patrón para esa comunidad y si lo había, pedirle la rendición de cuentas  a cada uno de ellos.
El fiscal es la persona, encargada por el sacerdote para presidir esa comunidad, celebrar sus bautismos y sus defunciones, asistir a los enfermos  y mantener la paz y las buenas costumbres  entre sus habitantes. Mientras que el patrón se  encargaba de la parte económica, cobrara  ofrendas, diezmos y primicias, cuidaba los bienes de la iglesia y el cementerio, administraba las velas y otros bienes  que la comunidad `pudiese entregar a la iglesia y si no podía hacerlo llegar a la casa del párroco, cuando este llegaba en misión entregaba y daba cuenta de la administración de estos bienes.
Estamos hablando que esta tradición partió, por allá por el 1600, es decir 400 años atrás,  no había estado ,no había  gobierno, no había nada, la iglesia era la única “instancia legal” reconocida por los españoles  y como tal hacia y desasía  y esto se consideraba, normal, legal y bueno. Al llegar a Chiloé y establecerse en Castro y Achao, comenzaron de inmediato la evangelización de los pueblos, esa era la razón de venir a esta parte del mundo, a “bautizar moros”, como se decía y moro era todo aquel no bautizado y no creyente en esta nueva religión, seguramente como un resabio de las guerras de los españoles y la ocupación bizantina de Europa. Lo curioso era que nosotros no teníamos nada que ver con la cultura morisca, sin embargo se establecieron  cementerios  donde se destinaba un sector para sepultar a los “moros” cosa que perduro hasta  unos cien años atrás. Pero al adentrarse en la geografía de Chiloé, tanto continental como insular se encontraron con muchas pequeñas comunidades, autosuficientes  y muy dóciles, que no solo escuchaban y aceptaban sus pláticas, sino que además aceptaban como tal suyas esta nueva religión. Pero el problema era que la difícil situación geográfica y climática no pretermitía una  pronta y segura visita, y muchas veces ni siquiera estaban seguros si podrían algún día  volver a estas comunidades. Y para solucionar esto, establecieron  lo que se llamó las MISIONES CIRCULARES  O CIRCUNDANTES DE CHILOÉ, gran obra evangelizadora solo comparada con las MISIONES  del chaco en Paraguay.  Estas consistían en que se establecía una especie de ruta, de comunidad en comunidad, y cada sacerdote que salía a misionar, tomaba una de estas rutas y la seguía en estricto orden, entonces  si esta semana misionaba en una comunidad determinada, la próxima semana  le tocaba a la comunidad siguiente de la ruta, así se hacían llegar los recados, se preparaba la comunidad, se avisaba a los habitantes para que cada uno arregle y participe de esta actividad, se procuraba que al menos una vez al año pase una misión, pero habían comunidades que podían pasar varios años sin la visita de un sacerdote, entonces cobraba especial importancia los fiscales, pues en el lapso de una misión a otra,  podían haber muchos nacimientos, muchos fallecidos, nuevos matrimonios, nuevos problemas y necesidades entre los vecinos,  entonces el fiscal era la persona que debía solucionar estos problemas en nombre de la iglesia, para ello el sacerdote elegía como fiscal a la persona  mas apreciada de la comunidad la de mayor respeto y sin malas costumbres, se le cristianizaba, se le adoctrinaba , se le instruía (especialmente en forma oral, pues la gran mayoría no sabían escribir) , especialmente en como bautizar, como rezar con su comunidad, como asistir a los enfermos y moribundos y como realizar las exequias,  además debía aconsejar a las parejas que decidían vivir juntas  y formar un  nuevo hogar, los que eran casados en la próxima misión y además tenia que intervenir en los problemas de los vecinos  para evitar males mayores lo que se conoció mas tarde como jueces de paz, pero también debía estar presente  en las determinaciones de la comunidad, como en hacer caminos, puentes, iglesias, escuelas, etc.
El bautismo se realizaba normalmente en la casa, y se le advertía a los padres que debían “completar” el bautismo “para la misión”, así el sacerdote  en tiempo de misión colocaba el crisma y tomaba todos los datos del bautizado para registrarlo en el libro de bautismo correspondiente, para los fallecidos, el fiscal debía asistirlos cuando estaban enfermos, llegaba a rezar  con ellos para prepararlos a “bien morir” y luego  rezaba las tres noches de velorio, y la novena de difuntos. Para la misión debía dar cuenta al sacerdote de cuantos habían fallecidos. Y una de las misas de las misión se hacia  en memoria de los nuevos difuntos desde la ultima misión, así se hacían llegar a los familiares y con ellos el sacerdote tomaba la información  necesaria para inscribir al  difunto en los libros,  también el fiscal debía dar cuenta de los  “amancebados”, (a= con, unido a y mancebo= joven fuerte, trabajador) entonces estos eran unidos en santo matrimonio. Todos los matrimonios se hacían en un mismo día, el sacerdote asignaba padrinos si estos no lo tenían  y luego todos celebraban estos nuevos matrimonios en la  “casa ermita”, con una agradable comida  sin mucho trago para no hacer enojar al curita, aunque después la seguían en sus propias casas.
Así una vez tomada toda la información, esta se llevaba a la parroquia que corresponda y se  pasaba a los respectivos libros  los bautismos,  matrimonios y defunciones, mientras que en un  poco conocido libro llamado “status animorum” se consignaban muchos datos útiles de la población, de sus movimientos  estadísticos, de sus problemas , avances o retrocesos,  como de datos  atribuidos a vecinos,  y que con seguridad eran entregados por el fiscal   como  abigeatos, crímenes, suicidios , clandestinos y otras “faltas” que el sacerdote consignaba con la frese “se dice que: “ y en ella se daban a conocer, familias o personas que habrían estado involucradas en estas  faltas, pero como simples supuestos. Estos datos eran muy importantes para que el sacerdote, en esta u otra misión en lo sucesivo preparara las  pláticas para  amonestar a los fieles y dirigirlos por el buen camino, “cura de almas”
De aquí la importancia de los fiscales, por años, ellos fueron  el alma y la conciencia recta de las comunidades, jugaron un tremendo rol en el nacimiento de muchos pueblos y villas, y se transformaron en el soporte básico para la iglesia de Chiloé, iglesia que tenia un territorio que abarcaba desde Entre Lagos por el norte hasta Punta Arenas por el sur. Luego así como fueron creciendo las comunidades y comenzaron a ser atendidos por curas residentes, los fiscales ya no hacían falta y comenzaron a desaparecer poco a poco quedando reducidos  solo a las parroquias de la diócesis de Chiloé, y a la parte sur de la actual diócesis de Puerto Montt , (desmembrada de Chiloé) habiéndose mantenido en forma muy particular en Calbuco con un sello de autenticidad y religiosidad  especial  que le valió a la cofradía  San Juan bautista de Calbuco (fiscales y patrones) ser nombrados tesoros vivos de la humanidad  y no a los fiscales de Chiloé que es donde se supone tienen su origen-
Los fiscales hoy en día se encuentran plenamente vigentes en prácticamente todas las parroquias de Chiloé, y en muchas parroquias de la diócesis de Puerto Montt, como Calbuco, Maullín,  Carelmapu,   Angelmó, Huar , Cochamó y Hornopiren. Y aunque las condiciones han cambiado  dramáticamente ellos siguen siendo lideres y referentes principales de sus comunidades,  mantienen la tradición del rosario y de las novenas, siguen asistiendo a los enfermos  y ayudan en este difícil trance del “bien morir” , con una liturgia propia, en gran medida al menos en Calbuco son ministros de comunión, nombrados oficialmente por el Arzobispo  Arquidiocesano, por tanto no solo celebran la liturgia dominical s/S, sino que además reparten la comunión entre sus fieles. Con bastante regularidad celebran funerales y todavía bautizan de emergencia cuando se hace necesario.
Están presente en todas las celebraciones que se realizan en sus capillas y  en la mayoría de las fiestas parroquiales de importancia, se distinguen porque  normalmente en la mayoría de las parroquias usan una banda terciada  de diferentes colores, similares a la estola del diacono, con un circulo que señala que es fiscal y la parroquia que representa. Esta banda va directamente sobre su ropa de calle o civil. Y en momentos o festividades solemnes sostiene en sus manos la “cruz del fiscal”, una cruz alta  de madera, generalmente cruzada en sus tres extremos superiores formando pequeñas cruces. El fiscal principal de cada capilla se denomina “fiscal mayor” y el segundo fiscal de denomina  “sotafiscal” , si hay mas estos se denominan “segundo, tercero, o cuarto sotafiscal”, entre los fiscales se  nombre  al “procurador” (esto es solo en Calbuco) que hace de superior de todos los fiscales y entre muchas de sus actividades debe presidir toda la novena  de la fiesta de los indios caciques, las actividades religiosas desarrolladas en honor a San Miguel, entre ellas la misa mas  linda y solemne  conocida como misa de la aurora, en que al toque de campanas a las 6.30  de la mañana todas las comunidades presentes  incluido los sacerdotes presentes se dirigen a la casa del “procurador”  y lo van a buscar, para luego en peregrinación dirigirse al templo principal  donde comienza la celebración de la fiesta de san miguel con la primera misa de la aurora, luego vendrán varias celebraciones mas, y termina con la  procesión y la despedida de las imágenes con el batido de banderas a cargo de los patrones mayores. Es aquí donde se hace mas patente  la pertenecía del pueblo a sus ancestros pues se puede comparara a cada comunidad con su fiscal a una reducción  con su toqui, y al procurador, como el gran cacique del pueblo  reunido.

En Calbuco tienen mucha vigencia y responden a tradiciones propias, entregadas por los mas de 400 años de historia  y por la propia historia de Calbuco, siendo una de sus fiestas principales “ la fiesta de los indios caciques” que se celebra durante una semana y finaliza el domingo de la Asención del Señor,  donde cada fiscal peregrina  con su comunidad y con sus santos patronos a la parroquia donde celebran a diario la novena del Arcángel San Miguel, finalizando la fiesta con una gran procesión, con todas las imágenes  y con una despedida solemne a cargo de los patrones ( ver articulo siguiente) en un tradicional batido de banderas.

martes, 30 de junio de 2015

MOLINOS DE AGUA CHILOTES,-

EL MOLINO DE AGUA


construcción muy similar a los antiguos molinos Chilotes
Los molinos de agua ya desaparecieron por los menos hace unos ochenta o cien años.  A principios del siglo xx  eran muy populares y abundantes, y se consideraban como una importante propiedad de sus  dueños. Tan valiosos o mas que un automóvil, un  tractor o alguna maquina automotriz.
Los últimos molinos de agua que se conservaron estuvieron funcionando  hasta mediados de este siglo y por allá por los años de 1950 o 60 aun se podían encontrar algunos, aunque solo por romanticismo, ya que en la práctica ya estaban obsoletos y era más fácil conseguir la harina viajando al pueblo que yendo a un molino de agua existente.
Estamos hablando de un molino de agua de rodezno o también conocido como molino de agua chilote, pues existían otros molinos de agua pero que eran de  paleta o de rueda, y que si bien el concepto era el mismo los primeros eran provenientes de la cultura española o turca  mientras que los de rueda eran de la cultura holandesa o alemana. La gran diferencia estaba en que el de rodezno giraba desde abajo hacia arriba en forma vertical, mientras que el de paleta gira desde afuera hacia adentro en forma horizontal.
Este molino chilote contaba de tres partes esenciales, la casa ermita, el  chifle y la toma. La casa ermita o casa de molienda, era un galpón de tejuela levantado en la parte mas baja posible de terreno y sostenida por gruesos troncos a modo de apoyos o pilares, en algunos casos y si el molino debía ser apreciado, esta casa  contaba del molino propiamente tal , compuesto por sus dos grandes piedras movidas por el rodezno, al lado un espacio con los cedazos, de diferentes grosores y tipos según el producto que se quiera extraer, afrecho, afrechillo, harina morena o integral, harina  blanca,  harinilla, o harina flor. Este espacio estaba impecablemente limpio y contaba con suficientes bateas o artesas y sus respectivos cedazos o cernedores. Hacia el otro lado había siempre un especio a modo de bodega con un espacio para el trigo en saco o la avena y otro para el producto a granel.  Al frente y a prudente distancia para no estorbar en las faenas de la molienda generalmente de ubicaba un pequeño fogón, donde siempre había fuego ardiendo y sobre el una tetera de fierro con agua caliente, pues si la molienda era abundante, podrían pasar muchas horas y se haría necesario tomar unos mates con la visita o una chicha caliente entre los varones. Además hay que considerar que normalmente se iba al molino en los días mas malos del invierno, esto porque  había que recoger el agua de lluvia para la toma, con el buen tiempo disminuía el agua y era mas productivo otras actividades en el campo, que por lo demás nunca faltan y lo que se podía hacer bajo techo se dejaba para los días malos. La molienda era una de ellas. Entonces alrededor del fuego se colgaban las mantas, para que estén secas a la hora de partir.
La otra parte del molino era la toma , que se ubicaba estratégicamente  en un lugar que pueda contener abundante agua y que este  ubicada mas alta que la casa ermita, en ella se construía  un tranque o represa, lo suficiente mente fuerte para contener suficiente agua que haga funcionar el molino, muchas veces estos eran pequeñas lagunas, no tan profundas pero que tenían como origen de sus aguas alguna corriente de algún estero o vertiente, mas las aguas lluvias que pudiera contener, a mayor caudal, mayor cantidad de horas de trabajo. Si la toma era pequeña muchas veces había que suspender las faenas y esperar a que esta recobre su caudal , al centro de la toma se ubicaba la compuerta principal que daba al chifle o desagüe, acequia normalmente revestida de madera que dirigía su chorro preciso sobre las aspas del rodezno,  esta compuerta se accionaba a través de una palanca de madera la que levantaba o bajaba una pesada puerta que de deslizaba entre dos gruesos troncos y que podía ser fijada a cualquier altura con tarugos que se introducían en orificios dejados para la ocasión, dependiendo de la cantidad de agua que se quisiera dejar caer sobre el rodezno, permitiendo de este modo dar mayor o menor velocidad a las piedras que ejecutaban la molienda. Normalmente cada toma  contaba con una o dos compuertas de emergencia, las que permitían el libre escurrimiento de las aguas para cuando estas superaban los limites necesarios y amenazan con llevarse toda la represa. Lo interesante de esto era que muchas veces el agua se descargaba de un momento a otro  y en invierno fácilmente con un día lluvioso obscurecía el día  como a las cuatro de la tarde , así es que para las 10 o las 12 de la noche ya van muchas horas de sueño y de obscuridad, pero cuando el agua caía a raudales a esa hora ya peligraba la represa y si el dueño no había tomado la precaución de dejar las compuertas abiertas, tenia que levantarse  e ir a abrirlo, esto que parece fácil no lo era tanto, pues hay que considerar  que  llueve torrencialmente por ,lo que la manta de seguro ya esta empapada (estamos hablando de tiempos en que aun no se inventaban las parkas y tampoco había aparecido el polietileno) pues había que ponérsela i salir para quedar pasado hasta el cuero, pero llegar a la toma tampoco era tarea fácil, no existían las ,linternas ni las pilas, y al única forma era un farol con una botella y una vela o un hachón, (leño encendido a llama viva que iluminaba el camino) pero con un día pésimo de invierno difícilmente alguno de estos implementos servía, a lo mucho aguantaban prendido algunos pasos y el resto había que enfrentarlo en la mas completa obscuridad, luego accionar las palancas que con la lluvia y la presión del agua tampoco era tarea fácil , y aunque no tengo antecedentes de algún muerto en estas faenas si se de varios chascarros que rayaron entre la vida y la muerte.
Por ultimo queda el chiflón o desagüe que generalmente corría a tajo abierto como una acequia  la que se reforzaba con madera cuando era necesario, con el fin de darle mayor flujo al agua, para evitar el roce y la perdida de esta por filtración, esta corría en un plano inclinado  y descargaba directamente en las aspas del rodezno,  esta mayor o menor inclinación permitía una mayor fuerza del agua que se descargaba sobre el rodezno la que a su vez era regulado por la compuerta de la toma, esta combinación era la que permitía una  mayor o menor tiempo en  horas de trabajo  como también de uso de las aguas almacenadas. Hay que entender  que si este era un medio de producción,  lo optimo era  que tenga una mayor potencia con el menor gasto de agua,  pues el agua era el único limitante del molino, y aunque este fuera un bien renovable esta no podía agotarse, porque en un tranque donde hay miles de litros si este se acaba, no se recupera de inmediato, pese a lo lluvioso  que fuese nuestro territorio en  esta parte  tan austral de chile que es nuestro Chiloé.
Una de las piezas maestra de este molino era el rodezno, el que se fabricaba  con una sola pieza de madera de laurel, madera que tiene la particularidad que no se pudre en el contacto permanente con el agua sino que por el contrario de mantiene verde. Con ella se fabricaba una gran rueda de  aproximadamente un metro de diámetro, generalmente  con ocho rayos o aspas  en forma de “s” invertida, las que se tallaban sobre uno de los lados de la rueda dejando estas aspas  sin perforar como una especie de sobre relieve en la rueda de tronco, por el centro de este rodezno se hacia pasar el huso , un firme estacón de luma o melí, que se fijaba en la tierra sobre una piedra apropiadamente ahuecada para  que el huso, pueda girara sobre su eje, quedando el rodezno de laurel a no mas de 15 o 20 cm  sobre  esta  piedra base, la otra parte del huso pasaba por sobre el piso y las piedras  de moler y se ajustaba a un acople que tenia la piedra superior generalmente en forma de mariposa, la piedra inferior que se mantenía fija,  tenia unos pequeños surcos  que permitían que el trigo que caía sobre la piedra superior fuese acumulándose  entre ambas piedras, las que ya en movimiento trituraba los granos y los convertía en harina. Luego pasaba a los cedazos para obtener los subproductos, afrecho, harinilla, harina o harina flor.

Las piedras las obtenían partiendo rocas de granito a puro cincel, luego la moldeaban y nivelaban manualmente a cincel,  lo que significaba un gran trabajo y una gran maestría, para  lograr que estas piedras funcionen,  estén equilibradas y balanceadas,  tengan espacio suficiente para  instalar el rodezno,  el propio rodezno con el huso era una pieza de gran precisión y maestría,  en fin todo el conjunto se transformaba en una obra maestra, de gran simplicidad  pero de mucha precisión y detalles admirables que hoy en día , pese a los adelantos tecnológicos, seria casi imposible de reproducir para un campesino común y corriente que vive del trabajo de la tierra. 

martes, 10 de marzo de 2015

EL MEDAN


                El “medan” era una fiesta, una muy buena fiesta que organizaba una familia, normalmente en beneficio de una  pareja recién casada o necesitada de algo, generalmente animales, para lo cual los participantes de la fiesta se comprometían  o  entregaban el presente en la fiesta.
                Supongamos un matrimonio recién casados, la gran mayoría de estos matrimonios eran muy jóvenes incluso menores de edad entre 14 y 16 años, muchas veces se casaban con “las patas y el buche”, nada mas,  generalmente alguno de los padres le asignaban un acre de tierra y allí tenían que levantar casa  y procurar su subsistencia con siembras y  animales domésticos, pero como lo hacia una familia que se había casado sin nada, con una mano por delante y otra por detrás, entonces se recurría a  mingas y medanes,  era la forma como la comunidad ayudaba a estos matrimonios a seguir adelante, pero la minga era un trabajo comunitario de tal forma que quien se beneficiaba de una minga estaba obligado a retribuir a la comunidad con su trabajo para cuando otro miembro de ella necesitara de una. Una minga de tejuela, una minga de levantamiento de casa, una minga de techadura, podría significar para una familia de escasos recursos tener una casita nueva sin haber gastado un peso en construcción. En cambio el “medan” (me – dan)  el matrimonio beneficiado  recibía “como obsequio” el producto y el en retribución  hacia una fiesta digna del pago por el producto, pero como se supone que el medio no tenia los medios, generalmente quienes organizaban este medan eran los padres  o los padrinos quienes invitaban a una fiesta de “medan”. Por ej. Un “medan de cordero” (me dan un cordero) esta fiesta se podía realizar en cualquier fecha, se entiende que en este caso, el matrimonio beneficiado n o tiene ninguna oveja, ni medios para comprar, entonces los que se invitan a la fiesta son aquellos que pueden donar un cordero o borrega, el que será entregado en Octubre independiente de cuando haya sido la fiesta, a no ser que en el momento la familia invitada tenga un cordero disponible. Generalmente para un medan de cordero se invitaba a la pareja, es decir el matrimonio, pero también podían juntarse dos personas que quisieran ir a la fiesta  y se ponían con un cordero y listo.
                Lo mas común era un medan de cordero, pero también habían de cerdos, de gallinas, de patos de gansos, incluso de vaquillas, se entiende que si b bien la fiesta era buena, mucho mayor era el gesto solidario y de buena voluntad de los vecinos que querían y estaban dispuesto a tender una mano a quien lo necesitaba. Evidentemente la fiesta no pagaba en nada el valor del regalo, era mas bien el incentivo que permitía a las familias estén más dispuestas a ayudar  al necesitado. Un día de fiesta, con buena comida, buena chicha  y todos los amigos reunidos, bien vale un cordero para la próxima parición. No tuve la oportunidad de presenciar un medan de vaquillas, pero por la información que me daban, esta era una fiesta que duraba tres días, bien comida y bien regada. Mientras que un medan de gallinas o pavos, podían organizarlo solo las mujeres en un día de comadreo y pasarlo bien contando sus penas y alegrías.
                Hay que considerar que estamos hablando de muchos años atrás,  cuando no existía la  música en la radio ni la TV, y para escuchar música había que ir a una de estas fiestas a escuchar algún cantor de la comunidad,  todavía no se habían inventado las vacaciones , ni las discos , ninguna de las formas de distracción que hoy conocemos,  por lo que una invitación a una fiesta era algo que se apreciaba,  ya sea una minga, un medan, un malón, un reitimiento o un remate de novena, era un privilegio ser invitado, y era casi una ofensa si no participabas, por lo que el precio que había que pagar no estaba en discusión en ninguno de estos casos. Todos solo se consideraban obras de caridad y una necesaria distracción y esparcimiento ayudando a los vecinos.
           


EL YOCO

            
El yoco si bien es cierto es el resultado de un reitimiento, no tiene nada que ver el uno con el otro, aunque sean congruentes.
Es decir, mientras el reitimiento corresponde a una faena campesina, a un trabajo especifico, el faenamiento de un cerdo, el “yoco”, producto del reitimiento corresponde exclusivamente a una “función social”, a una fraternidad entre parientes, comunidad o familiares.
Se han hecho estudios en Chiloé  en donde algunas comunidades mantenían un sistema de “yoco comunitario” en donde una serie de vecinos de un sector o comunidad, celebraban una fiesta religiosa, un “santo” o una “fiesta patronal” y para ello destinaban un cerdo que se hacia todo yoco y este yoco se hacia llegar a todas las familias de esa comunidad, ricos o pobres. Parientes o conocidos, amigos o enemistados, todos recibían su yoco, y de este modo todas las familias, por lo menos una vez al mes podían comer carne y productos ricos en proteínas derivados de esta, pues era seguro que unas vez al mes al menos recibirían un yoco de alguien, esto era tremendamente importante para las familias de extrema pobreza, pues no solo ayudaba a su sustento sino que muchas veces este yoco era un poquito mas grande para ellos, cuando se podía y así podían asegurar su subsistencia. Aparentemente este sistema lo organizaron los jesuitas mas de 400 años atrás, de tal modo que para junio por ej.: se celebraba san Juan (24 de junio) entonces quien hacia “yoco” era Dn. Juan Barría  y esta familia Barría seguía celebrando por siempre san Juan, mantenían el nombre de generación en generación y siempre entonces se celebraba san Juan en la familia Barría, ellos organizaban la novena  con el fiscal de la comunidad y el día de san Juan se hacia el remate con yoco y si una familia no llegaba, sin importar la razón. Se le hacia llegar su yoco igual, con los vecinos que participaban del la novena o se enviaba a un emisario especialmente para que entregue el yoco.
            En junio le tocaba el turno a la Sra. Carmen Mansilla, quien por supuesto organizaba la fiesta y novena de Ntra. Sra. Del Carmen (16 de julio), en Agosto le llagaba el turno a Dn. Ramón Andrade (san. Ramón 30 de agosto) y así sucesivamente  mes a mes se buscaba un santo apropiado y se asignaba a una familia para que lo celebre año a año.
            Mas tarde por diferentes razones esta costumbre se fue perdiendo, y se dejaron de celebrar los santos con sus respectivos yoco, pero el yoco se mantuvo entre parientes y amigos cercanos, así cada familia se esmeraba en engordar un cerdo, `para una vez al año hacer un yoco con sus mas cercanos, así las familias mas queridas siempre recibían muchos yoco, quien  no esperaba un yoco  de sus padres, de un tío querido, de sus padrinos, de su vecino amigo, de un hermano- y así como algunos salían de estos yoco otros entraban generando un circulo y manteniendo la tradición, aunque solo sea en la parte del reitimiento y yoco, para ir dejando de a apoco de lado el  sentido religioso de fraternidad y caridad cristiana con los mas necesitados. Así cada cual se esmeraba dentro de sus posibilidades en engordar su cerdito, para invitar también él con un yoco a sus seres queridos, a sus mejores amigos.
            También dentro de este esquema se celebraron las fiestas patronales o religiosas por lo que no era raro que un yoco este relacionado con un santo, un san José, san Juan, san Antonio, las Carmen, las tránsitos, Sta. Marta, Sta. Cecilia o Sta. Ana y tantos otros  que la familia o comunidad celebraba, muchos de estos santos fueron adquiridos por las mismas familias y depositados en las capillas donde esta  misma familia velaba por su mantención, de donde mas tarde se derivaron las patronas de Santos. Que hoy persisten en las comunidades rurales.
            Hay que considerar que estamos hablando de otros tiempos, en que el dinero no lo era todo. Cuando los vecinos compartían y se ayudaban mutuamente. Cuando se pedían o intercambiaban días de trabajo, se  prestaban una taza de azúcar o un plato de harina, cuando se iba al molino y se dejaba la “ molienda” , cuando se buscaba a la vecina para un día de trabajo en la huerta y se le pagaba  con azúcar, yerba, pan, carne, papas y cuanto esta vecina mas necesitada pudiera necesitar.  Cuando  no era necesario ir al pueblo especialmente por un poco de azúcar o un litro de agua, cuando nuestra existencia no dependía del supermercado.
            El yoco en este esquema representaba un gran signo de unidad, de cariño, de amistad, de respeto, de solidaridad. En resumen de “profunda humanidad”, un buen yoco, no era un plato como muchos creen, era un canasto que contenía sopaipillas saladas y dulces, chicharrones, milcaos  fritos, tragua o cuero de chancho, prietas de coles,(no de sangre) carne fresca, y en algunas zonas también se incluía pan, este variaba entre pan con chicharrones, pan de sangre condimentado, o pan blanco normal.
            Resumiendo, el yoco  entonces se desprendía del reitimiento, pero el reitimiento  es la faena, el trabajo con el cerdo el buscar el mejor  aprovechamiento de los productos y subproductos del faenado del cerdo, mientras que el yoco  es el gesto de regalar, de convidar parte de esta faena agrícola  a un familiar, a un amigo o a alguna persona necesitada, cosa que era normal ayudar al necesitado, ahora somos todos independientes, no necesitamos a nadie, no conocemos a una familia necesitada, todos aparentan tener, y el yoco solo paso a ser un plato de comida que se vende en una fiesta típica o folklórica.

UN REITIMIENTO


UN REITIMIENTO
Es bueno dejar por asentado que un reitimiento no es lo mismo que un yoco, aunque ambos sean equivalentes, congruentes y colaterales.
Partamos por el principio, lo primero que necesitamos es un chanchito de año y medio, mas menos, puesto al chiquero como en octubre, para que este listo para el reitimiento  en el invierno siguiente, julio o agosto debería ser la fecha indicada, ahora si va a ser todo yoco, entonces la fecha  indicada es la noche de san Juan, en junio o para un  San Luis, Guillermo, Enrique o Rosendo. ¿Por qué reitimiento?, porque lo que se réite o derrite, es la manteca del cerdo, bueno y desde allí salen los chicharrones, la manteca o grasa del cerdo, para los que ven cocina internacional podríamos decir que esto es básicamente el reitimiento del cerdo,  pero para llegar a esto hay un largo proceso, pensemos que el animalito con sus 8 meses en el chiquero, podría llegar a pesar fácilmente 150 kilos y mucho mas, entonces esta no es faena para una sola persona, entonces el dueño de casa necesita ayuda, para lo cual “invita” a sus vecinos, familiares o amigos a un “reitimiento”, no paga para realizar un trabajo, invita a algo bueno, un reitimiento, agradable, divertido, gratificante, aunque tenga harto trabajo, los invitados comienzan el trabajo con la matanza del animal, por supuesto antes ya se tomo mate, ahora cada cosa va dando origen a otra, por eso al sacrificarse el porcino,  se le recoge la sangre en un tiesto bien limpio, pues con ella se harán las prietas, luego viene el quemado, en lo posible con ramas de quila o coleo, para que quede bueno y parejito en su quemado, una vez tostadito el cutis del chancho y bien limpio con abundante agua, esta lita la tragua o chagua para el primer “dámele gusto”, esta se saca en tiras y ojo que estas tiras  marcaran el porte de las lonjas para los chicharrones, junto con  esto viene el vaciado de los interiores, esto hay que tratarlos con mucho cuidado, con las tripas o intestinos se hacen las prietas, pero también hay que seleccionar  trozos del intestino, para el queso de cabeza, la longaniza y dejar aparte el librillo para el queso de vaca.
Ya con los interiores seleccionados, viene el primer causeo, para la familia y los invitados. Corazón, hígado, pana, gofe (pulmones) y todo lo que pueda ser comible va a la olla, con su buena porción de chalota y su par de cacho de cabra, acompañado de papas mayo o enterradas,  este causeo es como para levantar a los dioses, acá ya la faena sacó chicha,  así es que desde aquí en adelante es pura alegría.
Ahora viene el despostado del animal, primero sacamos la gordura con “malicia” para los chicharrones y luego se va despostando pieza a pieza la carne hasta dejar solo la cabeza colgada, mientras tanto las mujeres, sobretodo las mas jovencitas se encargaba del vaciado y lavado de las tripas, solo se sacara antes la “mantilla”, (grasa muy fina y delicada que se adhiere al intestino permitiendo un delicado acomodo en el interior que al sacarse y extenderse parece  un tejido a crochet)ella servirá para el relleno de las prietas, esta se corta en trocitos y se sofríe con la chalota y el ají cacho de cabra, orégano y otros condimentos que le darán todo el sabor a la prieta, la señoras mayores se encargaran del trabajo de las prietas, mientras que los varones se afanan  con los chicharrones, sin abandonar ellas el mate y ellos la chicha. Con las lonjas de grasas se hacen pequeños cubos, luego sal abundante y al caldero de tres patas, ese es el bueno para los chicharrones, la manteca se mide en latas parafineras, ¿Qué es eso? Yo tampoco lo se pero eran unas latas cuadradas que debían contener 15 o 20 kilos de manteca cada una y un reitimiento para que se precie,  debería superar las seis latas.
En pleno reitimiento y como ya es hora de comer de nuevo, mientras se hierven las prietas, y aprovechando la manteca caliente, de los calderos, en uno se cuecen las solapillas salada y dulces que prepararon las chiquillas, las saladas bien esponjosas con maza bien leudadas y las dulces con bicarbonato y huevos y poco leudado, y que quedan para rechuparse los dedos. Junto con esto en el otro caldero de los chicharrones, se colocan trozos de pura carne los que se sacan luego una vez cocidos para que no se endurezcan tanto como los chicharrones, mientras alguna de las damas, raya algunas papitas y con la mayo que sobraron del causeo se hacen los milcaos fritos, todo esto por supuesto se realiza en la cocina a fogón, mientras que en la cocina a leña se hierven las prietas y aprovechando el fuego y la gentileza de las visitas, se hace abundante pan  que se cocina en el horno de la estufa a leña.

Una vez ya terminada la faena, con la noche ya entrada, con el cansancio y la alegría reflejada en el rostro, mas la chichita y el vino acumulado a través de toda la faena, y luego de la cazuela con luche del medio día y  los mates con asado y sopaipillas de las onces,  llega la hora de hacer honor a la familia y a las prietas que cerraran el convite,  y al anuncio de retiro de los invitados, allí la patrona o dueña de casa prepara el ultimo engañito como agasajo a sus invitados, o familiares que lo acompañaron. Una sopaipillas dulce y una salada por persona, supongamos una familia de cuatro personas, entonces son 8 sopaipillas, pero hay que ponerle un pancito también a la vecina,  (¡el pan!), chicharrones por cierto, una buena porción, pero como no va a llevar una prietita, una chiquita (como de kilo), un rollito de tragua, no mejor dos, pero hagámosle al compadre un cariñito con un tarrito de manteca, (tarro de café de aprox. Un kilo) y un trocito de carne fresca (unos dos kilos m/m)  y todo esto acomodado en un canastito (mas bien canastote) toco cubierto con un paño harinero. Esto era el famoso “yoco”, es decir  toda la faena, desde la matanza, pasando por los chicharrones, la manteca,  la longaniza, el queso de cabeza si se alcanzaba, la carne,  separada en pociones y puestas al ahumado, las prietas,  las sopaipillas los chicharrones y el milcao, formaban parte del reitimiento, este podía incluir música en vivo, canto y baile  y todo lo que la familia  se propusiera. Y el yoco era solo este canastito que la dueña de casa preparaba, al momento de retirarse alguno de sus invitados, para que se le lleve a su casa y puedan disfrutarlo con los suyos al día siguiente del reitimiento.    

jueves, 5 de marzo de 2015

LA CULTURA DE LA MADERA

antiguo tornillo de madera usado para exprimir chicha
de manzana
LA CULTURA DE LA MADERA
Se hablan maravillas de los carpinteros chilotes,  y su habilidad adquiere ribetes  heroicos y fantásticos, donde se cruzan el genio, el artista, el arquitecto, el obrero esforzado que sacara adelante la pega de cualquier forma.
Hay que considerar que el chilote ancestral no es el que hoy en día conocemos como habitante de la isla de Chiloé, pero en un principio ellos se reconocían chilotes  por los que habitaban en zonas cercanas a las aguas que ellos mismos conocían como “mar interior”, es decir todo habitante que estuviera cercano al canal de Chacao por el norte (Maullín se consideraba  territorio chilote) hasta el fiordo Quintupeo por el sur se le consideraba chilote. Esto es muy notorio incluso hoy día en argentina, en aquellas ciudades que fueron prácticamente construidas por chilotes, como Bariloche, Neuquén, Ushuaia, Rio gallegos y otras cercanas, se le consideraba chilote a todo aquel trabajador proveniente de esta zona, sin importar si es de Huar, Cochamó, Calbuco, achao o Melinka-
Por ellos todo carpintero de la zona  es un desendiente y un discípulo de  este carpintero chilote que estudio con los jesuitas y dio examen de grado con la construcción de las hermosas iglesias de madera de antaño que hoy son patrimonio de la humanidad.
Pero este chilote era algo mas que un carpintero, su habilidad  innata  le sirvió para realizar una serie de  artefactos o artilugios que hoy aun se conservan y sorprenden al mundo, todavía hoy en día se usa en algunos lugares los “tornillos de madera” para exprimir chicha, este tornillos junto con el “rodezno”  de los molinos y el “candado de madera” chilote, hoy en día se reconocen como grandes artilugios, propios de la cultura de la madera chilota. Pero hay muchísimos mas, desde las famosas embarcaciones como los bongos y las dalcas, o el sacho, (ancla chilota)  la rueda de tronco para carreta, el birloche o biloche, la carretilla de mano, escaleras de un solo tronco, rondanas, husos, hiladoras, aspas. Arado, bandejas, fuentes, agujas y tantas otras cosas que se  hacían simplemente de madera.
Pero indudablemente su mayor expresión lo logra en la construcción de iglesias y viviendas sonde es sobresaliente el uso de tarugos, tejuelas y el labrado de madera, logrando grandes construcciones de madera solo con un hacha.
Prácticamente en cada comunidad hay un carpintero héroe, es cosa de preguntar quien construyo la torre de la iglesia, o quien colocó la cruz en lo alto, para que le cuenten heroicas hazañas y  una serie de cuentos de sus carpinteros famosos. Quien construyó tal  o cual hotel de lujo, o grandes casonas, iglesias desde aquí hasta Argentina, molinos, puentes, construcciones fiscales, etc. Siempre va a haber un carpintero de nuestra tierra involucrado. Pero de verdad estos tipos hicieron maravillas, mas de alguien habrá conocido algún “planchado”, algún molino con alguna toma o represa impresionante, pero por sobretodo se destacan sus fabulosas iglesias, como las que fueron declaradas patrimonio de la Humanidad, pero hay muchísimas mas por todos los rincones de este Chiloé interior que sin ser declaradas patrimonio, no tienen nada que envidiarle a estas.

Pero el mejor ejemplo actual para poder entender esta cultura de la madera chilota, se encuentra el la iglesia parroquial  Santa María de Loreto de Achao, verdadera joya de la arquitectura chilota, erigida por sus carpinteros, que con solo hacha y martillo lograron una verdadera obra de arte de la madera.