domingo, 24 de julio de 2011

ENTRE LA APATIA Y LA INDIFERENCIA

ETELVINO AGUILA OJEDA.

Me a tocado por suerte trabajar con algunos grupos de adultos, no porque lo sean sino porque ellos libre y voluntariamente han decidido aceptar funciones propias de los adultos responsables , y aunque entre ellos podríamos encontrar a unos niños, ellos han decidido responder por otros como adultos responsables. Loable por cierto quien acepta un desafió así, pero indudablemente debemos tener presente que como seres humanos, tenemos la tendencia a la flojera, al dejarse estar, a esperar que otro de el primer paso y a tantas otras triquiñuelas que usamos para sacarle el cuerpo al bulto. Y como dicen los jóvenes ojalá pasar “piola”, Siempre me pregunto por estas actitudes tan extrañas del ser humano que si bien, te pueden aliviar la carga, nunca te van a poner en el primer lugar de la lista, Si dejas de hacer o dejas que el otro haga tu parte, pues es el otro el que adquiere meritos y tu eres el que retrocede ostensiblemente frente a los demás, sin embargo siempre tenemos esta conducta del dejarse estar. ¿qué pensara Dios al respecto? O mas bien que tonto el hombre que cree que a Dios también puede sacarle el bulto.
Esta conducta humana siempre se le aplaude cuando es el otro el perjudicado, pero se le resiste y se le encara cuando es uno el perjudicado. Pues nadie quiere asumir responsabilidades de otro. pero quien las asume libre y voluntariamente, pasa a tener mas meritos, aumenta su capital humano sobretodo ante los ojos de Dios. Pero veamos algunos ejemplos, el joven que no estudia y prefiere copiarle al compañero que si lo hace, sus amigos le celebraran la gracia, sin embargo él sigue ignorante y su compañero si sabe la materia, o supongamos una embarcación donde varios deben remar para llegar a puerto, si uno solo hace teatro y no rema, los demás desarrollaran su fortaleza física y capacidad de navegación, mientras que el que no colabora lo mas probable es que en la próxima no sea de la partida. O aquel que se corre en la casa y deja siempre que el hermano lave los platos o prepare una sopa, pues el hermano aprenderá y sabrá valerse por si mismo, pero él será incapaz hasta de lavar un plato. O aquel que prefiere estar metido en un computador en vez de salir a jugarse una pichanga, caminar por la playa, o participar con lo amigos en alguna actividad. Nadie puede pretender que para sus hijos es mejor que vea tele, que participe en una compañía de bomberos, en un club de rodeo, en un club deportivo, en un coro, en un grupo folklórico, en un grupo ecológico, o con los scout. Muchas personas piensan que si mi hijo “chatea muchos, es muy sociable”, es ridículo considerar un chateo como una conversación con otra persona, o pretender que se puede aprender mucho mirando la tele. La vida no se aprende “viendo”, la vida se aprende “viviendo”. Viviendo con los demás, compartiendo con los demás, nadie aprende ni vive en cuatro paredes, cuatro paredes es un cárcel, no porque tenga ventana y puerta sin llave, significa que no sea cárcel, el peor castigo del ser humano es la exclusión y la marginación , pero si esta exclusión y marginación la provocamos nosotros mismos y permitimos que nuestros hijos se la auto inflijan, entonces estamos provocando el peor de los errores, porque estas costumbres que nos automarginan y que nos auto excluyen, nos pasan necesariamente a la apatía y a la indiferencia y de la apatía y de la indiferencia nacen una serie de males que nos pueden llevar a la destrucción , a la infelicidad, a la decadencia moral y espiritual, al odio, a las aberraciones humanas, en donde perdemos toda nuestra capacidad de asombro y nos convertimos ya no en seres humanos, sino en pequeñas bestias en busca de refugio, alimento y vestido para prolongar nuestra existencia, donde nadie vale mas que lo que me puedes dar, “una vida por un cigarro”.
Esta maldita apatía e indiferencia es la que ha hecho que muchas de nuestras organizaciones estén en mal pie, pues nuestros hijos no tienen ningún incentivo para participar en ellas, y todo les parece latero y aburrido, pero lo latero y aburrido se da en la medida en que deben ser “ellos mismos” y mostrarse a los demás “como son”, pero una vez que aceptan sus debilidades y fortalezas y ven que con los demás se vuelven fuertes y entretenidos, cambian totalmente la perspectiva de sus vidas. Por ello como padres tenemos la obligación de hacer que nuestros hijos participen con los demás, y no hagamos de su hogar o de su pieza una cárcel , que los convertirá en seres apáticos he indiferentes, donde desaparecerán los valores humanos y solo quedaran valores abstracto que no pueden ser llenados con “los otros”, de aquí la irrupción en los últimos años de carretes tan desenfrenados, donde los jóvenes por necesidad de compartir con otros , se encuentran, pero no saben que compartir, no saben como relacionarse, pues no hay donde apretar una “teclita” para que el otro se vuelva interesante, no hay palabras, pues no hay pantalla para ir “leyendo al otro”, entonces lo mejor es “alejarse del otro, pero estando juntos”, entonces, póngale fuerte, póngale droga, póngale boca, póngale cuerpo, póngale sexo, pero no hablemos, “después chateamos” y si te molesta, peor para ti, así me quedo solo con mi apatía, y si tu estas mal, estas herido o estas muerto, ya no importa, me es indiferente, yo ya estoy en mi cárcel, no me importan ni los hechos, ni mi familia, ni mis amigos, solo tengo cuatro paredes y dos admiradoras “miss apatía” y “miss indiferencia”.

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